miércoles, 4 de enero de 2017

Totalmente unidos

El más alto logro espiritual es sentirse amado, y esto es algo que no puedes conseguir por tus medios, se te da. Entonces resulta que lo más grande que podemos conseguir es puro regalo. En todo lo que es esencial para nosotros podemos estar tranquilos, porque lo tenemos ya y para siempre.
Nuestra imperfección está enmarcada en un perfecto equilibrio universal, donde encajan todas las piezas, a un nivel desconocido para nosotros, pero como perfectos ignorantes que somos nos atrevemos a opinar, planear, decidir y dictar sentencia sobre lo que conviene a todo el mundo. Además creemos que nuestro punto de vista es el único válido. Lo he puesto en plural, pero lo debo decir en primera persona, eso me pasa a mí.
Ante cualquier ser humano debo sentir una ternura inmensa, unido a respeto, respeto y respeto. Porque en cada uno, igual que en mí, hay un pozo abierto al infinito del amor.
Y qué significa esto: que nuestra existencia, todas las existencias, son manifestación de una Fuente que brota en todo. Por eso, no miremos las apariencias engañosas sino la Presencia que se revela en todo lo creado.
Con mi actitud de apertura, acogida y respeto puedo experimentar y dejar la puerta abierta a esa actuación divina y colaborar con ella, para llegar a ser creadora con mi Creador. Mano a mano. Totalmente unidos. No somos uno más uno sino que somos la Vida misma que se manifiesta y armoniza en mí.

Mi propuesta: no juzgar, sí comprender, aceptar, acoger al Otro.

3 comentarios:

José María Simón dijo...

Lo más grande que conseguimos es puro regalo. Gracias es la respuesta. No juzgar es complicado. Dejar abierta la puerta es confiar

Raquel Serrano Oliva dijo...

Preciosas palabras nacidas de esa fuente infinita...y que nos recuerdan que vive en cada uno de nosotros. Y que no es diferente en el otro que en mí.
Gracias de nuevo lucecita.

Raquel Serrano Oliva dijo...

Preciosas palabras nacidas de esa fuente infinita...y que nos recuerdan que vive en cada uno de nosotros. Y que no es diferente en el otro que en mí.
Gracias de nuevo lucecita.