miércoles, 19 de diciembre de 2012

Un acto de locura


Salmo 18: “Aunque no se escuchan palabras ni se oye voz alguna, el mensaje llega a toda la tierra. La enseñanza del Señor es perfecta porque da nueva vida”.

¿Tú lo oyes ese mensaje? ¿Te llega la enseñanza? ¿Te sientes movido en lo íntimo de tu corazón?

Porque estas palabras que yo te transmito son para que las sientas en tu interior, para que te sirvan y te ayuden a ponerte en marcha, una vez más.

La enseñanza que recibes diariamente es perfecta, solo te falla una cosa, (¡a mí también!), no te acabas de fiar. Sí, con la boca dices una cosa, los labios se mueven para decir: “Confío”, pero la realidad es que te angustias, te preocupas, te entristeces, porque las cosas que llevas entre manos no salen como tú quieres, y no sabes cómo acabarán. Porque tus hijos están en el paro, o tu marido tiene una enfermedad, o estás harta de tu trabajo, y tantas cosas más. Porque realmente vives con miedo por las cosas que pueden pasar.

Y vuelves a escuchar las palabras: “No tengas miedo de nadie, pues yo estaré contigo para protegerte”. ( Jer 1, 8) Piensas: “Pero, ¿dónde estás exactamente?” Miras a tu alrededor y ves lo de siempre.

Se te exige un salto en el vacío, un acto de locura, que es la fe. Se te pide fiarte hasta tal extremo que en medio de las mayores dificultades puedas sentir alegría verdadera, porque la enseñanza del Señor es perfecta, es decir que la vida es perfecta tal como se está desarrollando.

Confiar es no tener miedo. Como un bebé que se siente querido por sus padres y vive libre de preocupaciones.

Te preocupas por demasiadas cosas, te desestabilizas con cualquier problema. ¿Y dónde queda la confianza? Olvidada.

Comienza por no ver lo de siempre cuando mires a tu alrededor. Para ver lo extraordinario de la vida, pon una lupa sobre lo que te sucede porque ahí tienes que encontrar las ayudas que te llegan y las bendiciones a ti destinadas. Agárrate a tu confianza como el gran regalo que se te concede, y no lo sueltes, no dudes de que estás siendo ayudado, ahora, en este momento. No dejes de confiar, pase lo que pase.

En lo que te sucede está presente toda la buena energía que construye el universo, encuéntrala, ponte a su servicio, para ayudarla en su misión de mantener la armonía de todo lo creado, enamórate de ella. Y vive para gritar confianza por todos los poros y para colaborar a transmitir el testimonio del Amor, porque “aunque no se escuchan palabras ni se oye voz alguna, el mensaje llega a toda la tierra”… y pasa por tu corazón.

Créetelo y confía.