miércoles, 31 de octubre de 2012

Somos lo que pensamos


SOMOS LO QUE PENSAMOS.

TODO LO QUE SOMOS BROTA CON NUESTRO PENSAMIENTO.

CON NUESTRO PENSAMIENTO CREAMOS EL MUNDO.

SI HABLAS Y ACTÚAS CON UNA MENTE IMPURA,

TE SEGUIRÁN LOS PROBLEMAS,

COMO LA CUERDA SIGUE AL BUEY QUE TIRA DEL CARRO.

 

SOMOS LO QUE PENSAMOS.

TODO LO QUE SOMOS BROTA CON NUESTRO PENSAMIENTO.

CON NUESTRO PENSAMIENTO CREAMOS EL MUNDO.

SI HABLAS Y ACTÚAS CON UNA MENTE PURA,

TE SEGUIRÁ LA FELICIDAD,

(Buda)

 

Es decir, tú creas tus problemas, tú creas tu felicidad. En ti está el poder de orientar la vida de un modo u otro. El secreto está en cambiar los pensamientos negativos por pensamientos positivos. En transformar las caras enfadadas en caras sonrientes. En elegir siempre la limpieza de corazón: la transparencia.

Ser transparentes significa actuar con nobleza, con honradez, con buena intención siempre. ¡Siempre! Y que la belleza de la vida salga a la luz en nosotros. No impedir el paso de la dicha que allana todos los caminos, que los hace viables.

Significa también ser conscientes de nuestra pequeñez, ser humildes. Como dice Carlos Díaz: “Cuando te vuelves soberbio, siempre quieres tener la razón y ser admirado, siempre hablas de ti mismo y de tus cosas. Te expones a choques frecuentes porque viajas por una carretera donde hay demasiado tráfico, desaprovechando la autopista sin peaje de la modestia, que además va casi siempre vacía”.

Bellísima y clarividente imagen para explicarnos los caminos que hay que recorrer para conseguir la felicidad.

Está claro que hay problemas en la vida que no los creo yo, y tampoco los puedo solucionar, yo solo tengo que tener mi terreno saneado, aireado, sin rencores, sin juicios negativos, y dejar a la vida que se ocupe del resto.

No es tan difícil. Incluso, yo diría que es fácil: si tienes tu objetivo claro, camina en línea recta hacia él. Párate a reflexionar todas las veces que te haga falta. Corrige lo que creas necesario, añade los detalles que te falten. Vale la pena ese pequeño esfuerzo porque gracias a él te vas a encontrar con la vida auténtica entre las manos, y vas a entrar en el mundo de la gratuidad y el agradecimiento continuado.

Y en los problemas que no puedas solucionar, sigue el consejo que me llegó un día, y ya he dicho alguna vez: “Si no lo puedes solucionar, deja que suceda”. Esa faena no te toca a ti, porque ya hay Alguien que se está ocupando de todo, con una mirada infinitamente amorosa.

Sigamos siempre el consejo de T. de Chardin:
“ADORA Y CONFÍA”.

 

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