domingo, 1 de julio de 2012

Solo una es necesaria


Esta mañana, cuando he abierto la Biblia me he encontrado directamente con el mensaje dirigido a mí desde sus páginas. Me ha dicho: “Estás preocupada e inquieta por muchas cosas pero solo una es necesaria.” (Lc 10, 41). Y por si tenía alguna duda, en la página anterior aparece la solución del enigma, la única cosa necesaria es: amar.
Siempre recibo la Palabra que necesito, es una realidad. Me alimento de esos consejos, de esas aguas de sabiduría que brotan de mi Fuente.
En la construcción de mi morada me es imprescindible la Palabra diaria, leída, saboreada, y asimilada, esos son mis ladrillos.
Después me queda como una letanía en el corazón, a lo largo del día: …solo una es necesaria… solo una es necesaria…
En esa repetición, en ese mantra, encuentro alivio y gozo. Y no me hace falta más. Es bastante sencillo, nada complicado.
Ayer me decía una amiga, que lo que escribo es demasiado profundo. Respeto su punto de vista pero yo opino que es lo contrario, demasiado natural, de andar por casa, sin florituras ni palabras difíciles. Tal como brota.
Soy una persona en búsqueda, como cualquier ser humano lo es, más o menos conscientemente. Y tengo la capacidad de ver y agradecer las ayudas que se me tienden en mi camino. Y tengo la alegría de poder compartirlo a través de lo que vivo y también de lo que escribo.
Eso es un don que se me ha concedido, no tengo mérito alguno en ello. Y todos tenemos estos regalos a la vista. Si piensas que tú no los tienes, ponte a hacer un repaso de tu vida, y enseguida los vas a ver, a través de las personas queridas, de encuentros inesperados, de aparentes casualidades que han venido en tu ayuda.
Si no vemos las señales, si no saboreamos los mensajes, la vida se convierte en monotonía, en un reiniciar, sin ilusión, cada jornada.
Si tuviera que elegir solo una cosa necesaria con la que quedarme, escogería la paz interior, la que construye un corazón tierno, sincero, solidario, y sin la cual no podría vivir. A todas las demás cosas puedo renunciar, no a mi propia paz, que me hace ser verdadera, me enseña a ser “yo misma".
Porque gracias a mi paz puedo transportar el cielo caminando sobre la tierra.




2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gustaría saber llegar de mayor a ser como tu, pero no es fácil. Ayer en el poco rato que estuve con vosotras pude salir del pozo donde estoy metida a diario, fue estupendo, me vino muy bien, GRACIAS por vuestra compañía, u abrazo.
"ATEA"

Anónimo dijo...

Me gustaría saber llegar de mayor a ser como tu, pero no es fácil. Ayer en el poco rato que estuve con vosotras pude salir del pozo donde estoy metida a diario, fue estupendo, me vino muy bien, GRACIAS por vuestra compañía, u abrazo.
"ATEA"

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