miércoles, 19 de octubre de 2011

Adictos a las quejas


¿Por qué el malhumor continuado de las personas? ¿Por qué esa insistencia en expresar siempre lo negativo?

Estudios recientes resaltan que vivir en positivo ayuda a la curación de cualquier enfermedad: los sentimientos, las emociones, la manera como cada uno gestiona sus asuntos influye en la salud.

Dice Alejandro Lorente, famoso médico naturista, que las personas que no están a gusto consigo mismas, tienen asegurados los problemas de salud. O sea que la queja es la puerta de las enfermedades. Y él propone un minuto al día para centrarnos en emociones positivas, sólo con eso hay cambios no sólo en el aspecto emocional sino también en la estructura hormonal y en el sistema vegetativo.

Está todo relacionado: la intención y la emoción conviven con las células, con los órganos, y todo junto son puerta abierta a las corrientes positivas que nos rodean y que esperan pacientemente nuestro sí a la vida plena.

Hay una paciencia universal hacia nosotros, hay un arropamiento; si no nos llega por un lado nos llega por otro, pero siempre nos alcanza la luz y somos sacados de ese pozo de ignorancia en el que nos movemos.

Cuando nos quejamos una y otra vez damos satisfacción a nuestra parte más egoísta, conectamos perfectamente con el resto de los humanos que también se queja, o sea, que somos socialmente aceptados, bienvenidos en el círculo de la mayoría quejumbrosa. Esto parece una tontería, pero no lo es. Porque muchas veces hay que refugiarse en el silencio para no participar en el descontento de tu alrededor. Por ejemplo, en una cola donde esperamos ser atendidos, el malhumor es el rey y sólo hay algún bicho raro, entre los que me encuentro, que está feliz en cualquier situación y no puede conectar con los demás en sus diálogos y quejas. En ese momento eres una extraterrestre, mejor no abrir la boca. Mejor que hablen tus sonrisas.

En esas situaciones de espera, la gente no protesta realmente porque tenga prisa, sino que es un medio idóneo de manifestar su insatisfacción y descontento personal.

Todos aquellos que están frustrados y dolidos quizás ignoran que pueden sentirse tranquilos y seguros porque el Señor, la Vida, está a nuestro favor, y jamás nos deja a la deriva.

No nos sumemos a las quejas, sino a la acción de gracias, seamos puerta por donde pasa el amor y la bendición para todos nuestros hermanos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Junto a ti no existe la queja, tú lo haces TODO fácil, gracias.

Te quiero mamá.

Anónimo dijo...

Recordarme las dos este post de vez en cuando.
Gracias, hormiguita.