domingo, 23 de julio de 2017

Caminar con corazón

Dice P. Casaldáliga que “nos quedaríamos sin la vida si le quitásemos el misterio”.
Nos atrae demasiado nuestra zona de confort, estamos plácidamente apoyados en nuestras minúsculas seguridades. Lo nuevo nos asusta, lo diferente lo cuestionamos, sin embargo, todo es la vida, y esta es hondo misterio, inasible a nuestro entendimiento.
Caminar con lo que tenemos y en cada paso buscar la paz del corazón, la misma que nos está buscando a nosotros. Ella nos busca desesperada porque nos conoce y sabe que es nuestra única luz aquí.
Dicho de otra manera, el Amor más grande nos ama locamente y quiere que nos enteremos. Ese es el gran misterio.
P. Casaldáliga: “Vivir es ir poniendo el corazón y un pie detrás de otro sobre el camino que se vaya abriendo”. Qué sencillo y qué bello, a la vez.
Sobre el camino que se nos abre, poner el corazón. No elegimos nosotros las circunstancias que nos tocan, sí la manera de caminar: con corazón, sensibilidad y ternura.
Al final todo se condensa en ser buenos y sentirse hermanos, porque nos une una naturaleza divina y cualquier avance en nuestra propia autorrealización, beneficia a todos.
Si saboreamos nuestro propio tesoro, el de la vida, entonces dejamos buen sabor a nuestro alrededor.

Para caminar con corazón, me gusta repetir a lo largo del día: “Este momento es el más importante de mi vida”. Realmente cualquier momento es extraordinario, si lo subrayo en mi conciencia como único y lo agradezco.

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