domingo, 8 de noviembre de 2015

Plan de vida



Por qué esa sensación de asombro y a la vez de plenitud, de vida única y de misterio envolvente. Quizá eso lo da el no saber. Si yo lo supiera todo, no habría magia. Igual que sucede cuando descubrimos los trucos de los magos.
Son tantos los caminos que se me abren, y tanta la belleza que toca mi corazón. Es tan increíble la perfección de mis células y de todo el universo. Tan grande todo y a la vez tan pequeño se hace para mí, para que yo pueda saborearlo.
A pequeñas dosis bebo la vida, y se me van abriendo los cielos que están destinados a mí, poco a poco. Cuando miro hacia atrás, veo la lógica de mis destinos. Cómo se han ido ensamblando.
Veo la ternura y la entrega de las personas que me han marcado y que ya no están. Veo su caminar junto al mío, todo para bien. Y las casualidades que se han ido tejiendo en tantos encuentros. Y el amor que nos ha unido y que nos sigue uniendo.
El amor de verdad, que no es el posesivo, siempre da una sensación de plenitud, de calorcillo o bienestar interior. Y desde ese sentirnos bien surge el impulso para comunicarlo a los demás. Hay que experimentarlo primero para poder darlo.
De alguna manera tengo que corresponder a lo que se me da, quizás aumentando mi toma de conciencia y mi actitud de servicio. Y no se me tienen que olvidar las palabras y gestos de agradecimiento.
Este es un plan de vida ambicioso porque abarca el infinito, a la vez que sencillo porque se lleva a cabo por medio de detalles y pequeños pasos. Lo tengo a mi alcance, puedo hacerlo.
Es la mejor manera de aprovechar todas las oportunidades que se me presentan para agradecer, y el mejor modo de saborear el regalo de vivir.

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