miércoles, 11 de noviembre de 2015

Para aprender



De todo aprendemos, de lo bueno y lo menos bueno, todas las enseñanzas son medicina para nosotros porque están ahí para darnos salud interior y aumentar la luz en nuestra oscuridad.
No se trata de hacer nada, solo cambiar nuestro punto de vista. Al introducir esa visión diferente, cambiamos la vida, los problemas seguirán estando ahí, pero los viviremos de otra manera, ya no serán los dueños.
Tony de Mello cuenta que “a uno le preguntaron qué tiempo haría ese día, a lo que contestó: el que a mí me gusta. ¿Y cómo lo sabes? Porque habiendo descubierto que no siempre puedo tener lo que a mí me gusta, he aprendido a gustar siempre de lo que recibo. Por ello, estoy seguro de que tendremos el tiempo que a mí me gusta.”
Es un relato corto y sabroso, con muy pocas palabras nos enseña sabiduría para vivir mediante la aceptación y la alegría.
No siempre podemos tener lo que nos gusta, lo que habíamos pensado o programado. Con frecuencia se tuercen nuestros planes y nos encontramos con situaciones molestas. Y por ahí se nos va escapando nuestra preciosa energía, en disgustos y protestas, en mal humor y rencor.
La enseñanza que nos llega con este relato es precisamente la de cambiar nuestro enfoque para no desestabilizarnos ante cualquier contrariedad.
La Paz vive en nuestro interior, y no depende de cambios externos. Siempre es y actúa.
Esa es nuestra fuerza y de ahí nos viene el único equilibrio que podemos tener: saber que Algo/Alguien está siempre en mí, y venga el tiempo que venga, lluvia, sol o malos momentos, ese Algo permanece y ama. Es la esencia de nuestro estar en calma.
Por eso sé que estoy protegida, todo lo que me ocurre me sirve y es para aprender.

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