miércoles, 10 de junio de 2015

Las personas felices



“Las personas felices y contentas son una bendición para la humanidad. Aportan felicidad a otros.” (Swami Sivananda).
Que sean personas felices no quiere decir que les vaya todo bien sino que tienen una disposición interior capaz de afrontar las dificultades y sacar partido de los tropiezos o de los fracasos.
Qué importante es esta predisposición, innata o adquirida, para ir de cara por la vida, es decir, vivir en positivo y no entrar en la desesperación a cada momento.
Esto se puede aprender, también la gratitud y la alegría se cultivan. Todo son lecciones diseñadas especialmente para nuestro aprendizaje porque todo está al servicio de nuestra realización personal.
Por el bien de todo cuanto nos rodea, pongamos nuestro empeño en ser personas felices, para contaminar de alegría el espacio que habitamos y que queden en el aire nubes de energía positiva a nuestro paso. Es lo mínimo que podemos hacer por esta vida que se nos ha regalado, este misterio de amor en el que estamos.
Somos-con-otros, por tanto somos lo que compartimos: lo que damos, lo que nos dan. Estamos formados por una mezcla siempre cambiante, una amalgama de informaciones, de emociones y de influjos medioambientales.
Nuestra naturaleza se construye cada día, con nuevos alimentos y nuevas relaciones, en las que tenemos que aprender paciencia, humildad, tolerancia. Todo eso nos ayuda a nuestro crecimiento dentro de la  felicidad auténtica, la que significa desprendimiento y no egoísmo ni control sobre la realidad.
Mi interioridad se mide por cómo se sienten los que están conmigo. Está íntimamente relacionado.
Es difícil conjugar interioridad y vida social. Es una filigrana poder armonizarlo todo para vivir en equilibrio. Es una faena diaria, porque lo de un día, a veces, no sirve para el siguiente. Vivir es una tarea.
Tomemos la decisión de ser personas felices ya, en este momento, sin esperar a ver si se solucionarán los problemas. En el ahora mismo vivimos.
Con la luz de la conciencia que se me ha regalado, yo elijo ser feliz, saborear momentos de calma en medio del ruido, ponerme al servicio de mis hermanos, especialmente de los más necesitados, dar gracias por todo y en todas circunstancias. Mimar, respetar y valorar la vida, la de los otros y la mía.
Elijo sonreír y contagiar alegría. Regalar gratis lo que he recibido gratis.

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