domingo, 14 de junio de 2015

Mi Ruah, mi suelo



La Ruah, que en hebreo significa el Espíritu, es el aliento de todo lo que vive, de todo lo que conocemos.
Si ella sopla, yo nazco. Y cuando me impulsa, me pongo en camino. No antes.
Ella me conduce siempre hacia la paz. Y es incansable. Por muchas negativas que le dé, no se detiene ni se echa atrás. Me da fuerzas en momentos de debilidad.
He escuchado que ella es “el suelo de todo lo que vive”.  Las palabras nunca llegan a expresar lo divino, pero qué imagen tan acertada: el suelo. Por donde caminamos y nos apoyamos, donde sembramos y también soñamos.
Ella siempre está en mí, pero cuando yo la llamo, la invoco, su presencia se me hace más consciente y se establece una relación especial entre ella y yo.
Cuando digo “Espíritu, ven” estoy poniéndome en sus manos y entregándole mi vida para que la ilumine. Si uno mi voluntad a la suya, mi energía se multiplica, suceden los milagros cotidianos que son como destellos luminosos que me guían por el camino de la sabiduría y me hacen experimentar el asombro de estar viva.
Tengo que confiar siempre en los movimientos de la Espíritu, en su acción bondadosa y su pasión amorosa por mí. Estoy dentro de ella, infinitamente amada.
Por eso, no me quiero dejar engañar por todas las situaciones conflictivas que llegan hasta mí, por la marea de problemas que quiere hacerme creer que todo anda mal.
El  otro día hablaba con una amiga que compartía conmigo sus problemas familiares. “En cada casa hay algo”, esa es la frase típica. No puedo negar lo que es una evidencia, porque existen las situaciones conflictivas entre padres, hijos, nueras, yernos, suegras, cuñados, etc. También están las enfermedades traicioneras, que nunca esperas, y desestabilizan la vida de la familia.
Pero hay que colocar las cosas en su justo sitio. Tengo un mandato en mis entrañas que me dice que sea feliz, que busque la armonía personal siempre.
No puedo esperar a que los problemas se solucionen para disfrutar de la vida, porque de esta manera se habrá pasado mi tiempo en este planeta. Siempre hay algo que me quiere quitar la calma.
De dónde saco fuerza para no cargarme de ansiedades, de mi Ruah, el Aliento divino que está para mí y me enseña a caminar con la meta de la alegría. Por eso, en medio de las dificultades de la vida, yo elijo ser feliz.

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