domingo, 8 de marzo de 2015

Pasan por nuestro lado amaneceres



Una poesía mía dice:
“Pasan por nuestro lado amaneceres
y no miramos”.
Es bien cierto. Nos sucede a cada instante el milagro de la vida y no nos asombramos.
En el mismo aire está el alimento básico que necesitamos, el oxígeno. De un modo natural, nos brota la energía como de una fuente, y nos llega la luz que alumbra nuestros pasos.
Desde el principio de los tiempos, en el ahora eterno que vivimos, se han programado para nosotros unos encuentros, unos paisajes, unas ayudas. Somos débiles y a la vez tenemos la fuerza prestada del universo, el mismo fuego de las estrellas arde en nuestro interior, esto no es poesía sino que es una realidad: estamos hechos de la misma materia.
Se puede decir que ignoramos todo sobre las corrientes bienhechoras que nos traspasan y nos conducen.
Conviene que seamos atrevidos y no nos quedemos atrapados o enredados en costumbres y cárceles de estupidez. Que dejemos a nuestros deseos volar y a nuestro corazón soñar. Y que invoquemos a nuestra amiga libertad, la que más lejos, más hondo, nos puede llevar porque no tiene ataduras y viene a rescatarnos de nosotros mismos, también de nuestros pensamientos y conceptos acumulados, de lo que ya no nos sirve.
Vamos cargados de temores y preocupaciones, que no nos dejan saborear y disfrutar la vida.
La libertad no quiere decir hacer lo que nos dé la gana, sino desde el máximo respeto y responsabilidad adentrarnos en terrenos inexplorados que están en nosotros mismos y romper ataduras que nos impiden ser tiernos y crecer en profundidad.
Cuántas veces se nos presentan situaciones difíciles, familiares y de todo tipo. Y con todo, hay que seguir encontrando nuestra armonía. Es un desafío continuo, no siempre es fácil.
Del nacimiento a la tumba siempre aprendemos. Y para avanzar no hay más secreto que poner el acento en la bondad, y confiar.
Amaneceres, atardeceres, cielos majestuosos, relaciones entrañables y gestos de ternura están ahí para nosotros, si los sabemos ver.
Todo está siempre a punto para nuestra fiesta de nacimiento, en la que nos acompañan todas las personas, porque hemos ido creciendo en relación con otros, con los que vemos y también con los seres tan queridos que ya no vemos pero están con nosotros.
Y mientras, hagamos lo que hemos venido a hacer, porque todos los caminos nos llevan a ser personas humanas en plenitud y alegría.

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