miércoles, 6 de julio de 2011

Creación inacabada


La creación no está acabada, necesita aún la aportación de nuestro trabajo, por humilde que éste sea. Son necesarios nuestros proyectos, nuestra ilusión y creatividad.

Cuando nacemos nos encontramos un mundo diferente al que dejamos cuando nos marchamos.

Uno de los consejos que hemos oído muchas veces es: “Cuando te vayas de un sitio déjalo mejor que estaba cuando has llegado”. Este mismo consejo se puede aplicar aquí, es decir, cuando ocupes tu lugar entre las estrellas, no sólo tienes que dejarlo como estaba sino mucho mejor. Que se note que por ahí ha pasado alguien amando.

El orden, el cuidado y la solicitud por los objetos, es igual de importante que la dedicación a lo más interior, espiritual o contemplativo de la persona.

Somos responsables de una pequeñísima parcela del planeta, y ahí es donde colaboramos con el Creador del universo.

Por eso es tremendamente importante trabajar bien, con honradez, calidad y dedicación plena. Porque con esta actitud “aseamos” nuestro espacio y lo dejamos mejor de lo que estaba.

Si pensamos que se trata de construir un mundo nuevo con nuestro trabajo, podemos convertir lo rutinario en extraordinario, lo más insignificante en trascendental. Somos co-creadores. ¡Menudo poderío!

No se trata de realizar muchas actividades, o de tener una agenda apretadísima. Nuestra tarea más importante es cuidar nuestro corazón, donde habita el Ser. Si este espacio está bien, esto se reflejará en todo, en la oficina, la fábrica, en la atención a nuestro prójimo. Y la creación entera saldrá enriquecida con nuestra presencia.

Somos espacios llenos de energía, campos minados de amor, nuestro enfoque cambia el universo conocido porque todo se programa desde nuestro interior, ahí en el disco duro de la persona. Nunca se me había ocurrido comparar el corazón con el disco duro, si éste se estropea, adiós ordenador. Si el corazón se endurece, adiós persona.

Nuestro Padre/Madre es creador, y nosotros hemos sacado sus rasgos, sus genes. Él vive en nosotros, en todas las miradas humanas podemos apreciar el brillo de su luz, en todos los corazones podemos ver el reflejo de su amor.

La creación está incompleta, inacabada, nos necesita. Pongámonos manos a la obra.

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