miércoles, 18 de mayo de 2011

Mi Energía


Dios reza en mí. Recoge toda mi imperfección para hacerla perfecta, reúne mis momentos para hacerlos únicos, convoca a mis espíritus para que me guíen, y utiliza mi altar, solitario y escondido, donde se siente a gusto y habla y baila y reza lo mejor que sabe, con mi cuerpo.

Porque Dios me ha confiado su Energía, con la que me muevo, y me elevo desde mi oscuridad.

Esta Energía es una fuerza que no veo, ni oigo, ni toco pero que constituye mi océano y mi fuente, y sin la que no existo. Es amorosa, porque siempre ayuda, consuela, anima, empuja. Y se sirve para ello de las personas y de todo lo creado.

Todos los abrazos que recibo y todas las miradas tiernas son encargos para mí. Todo cuanto me sucede me enseña algo. Cuando se ama, se aprecia el verdadero sentido de la vida.

Si mi Fuente se ha preocupado de darme un lugar en su existencia es para algo: para amar y ser amado.

Y ése es el descubrimiento personal al que estamos abocados. Todas las flechas indicadoras nos llevan a alabar y a colaborar desde nuestra parcela de creación: la marcha del mundo depende de lo que yo haga en este pequeño e insignificante espacio que llamo “mi vida”. Sanear nuestro propio terreno es una tarea encomendada a cada uno.

Lo de creer o no creer, rezar o no rezar, eso es un regalo que se nos concede o no. Pero no es imprescindible para vivir.

Nuestro motor, lo sepamos o no, se recarga de energía divina en cada instante y se utiliza para que circulen corrientes positivas que se llaman: Paz, Alegría, Generosidad. Y de eso está el mundo lleno, porque es su esencia.

No nos dejemos atrapar por momentos sombríos, por situaciones difíciles, que nos tapan el paso de la luz. Las barreras, los impedimentos, las malas caras las ponemos nosotros mismos. Es necesario quitarlos. Con nuestros disgustos sólo servimos a nuestros egoísmos: yo, yo y yo.

Ahora es el momento de alzar la vista, salir de nuestra cerrazón y dar gracias a boca llena, sin “peros”, con convencimiento y con ilusión.

Todos los caminos nos han traído a este instante de agradecimiento. Para ello hemos nacido.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Poniéndome al día de tu inagotable fuente...
Besos, hormiguita