miércoles, 13 de abril de 2011

Un terreno firme


¿Empleamos nuestra energía en amar con todas nuestras fuerzas, con todo nuestro entendimiento, con todo nuestro corazón?

Quizá sí lo hacemos con aquellos que nos quieren, con los nuestros, la familia, los más amigos. Pero el resto de los que se acercan a nuestra vida, ¿se llevan nuestra entrega, nuestro total amor?

Hay un Ser bondadoso que nos visita en los que se nos acercan, transformado en cualquier persona con la que intercambiamos unas palabras, no sólo en las que son simpáticas y atractivas, sino también en las que son antipáticas y desagradables.

En el fondo de todo corazón está la bondad y la pureza extrema, en toda relación hay que buscar ese fondo. Para ello hay que tratar a los demás con delicadeza, con respeto, como tesoros vivientes que son.

Cuando nuestro objetivo es mirar la bondad, las personas que nos habían resultado desagradables, puede ser que pasen a ser personas heridas, afectadas por circunstancias adversas, y que sacan su cara violenta simplemente para defenderse.

Sobre la tierra caminan muchos corazones amargados, desesperanzados, alejados de su esencia pacífica y alegre. En nuestras manos tenemos la llave para abrirles la puerta de ellos mismos, de su verdadero ser. Porque amar, cura.

Vemos como tan solo la sonrisa de un niño pequeño, nos llena de alegría, de satisfacción, de esperanza y nos acerca a nuestro ser auténtico. Tomemos ejemplo, repartamos sonrisas, así de sencillo. Son trascendentales los abrazos y los gestos de acercamiento. Nunca cae en saco roto una caricia.

Siempre la bondad alcanza su objetivo, hace su camino, nos prepara un terreno firme de encuentro y de armonía, en el que nos sentimos a gusto, y que es indestructible, no cambia de un día para otro.

Lo que conquistamos en este terreno es nuestro mayor tesoro: no se estropea, no mengua, no caduca.

El amor no puede decrecer. Y si hay algo que llamábamos amor, que sí lo hace, es que era otra cosa: enamoramiento, deslumbramiento, pasión.

El amor está siempre fresco, tierno, entero. Y de su esencia estamos hechos, por eso no estaremos satisfechos hasta que no lo poseamos plenamente. Y para eso vivimos.

Ojalá nos sintamos siempre empujados por el deseo de conseguir lo que nos pertenece desde el principio de los tiempos.

Ojalá estemos atentos a descubrir la multitud de oportunidades que nos llevan diariamente a crecer en el amor.

Ojalá escuchemos hoy la voz interior que nos llama por nuestro nombre.

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