miércoles, 20 de abril de 2011

Estar atentos


Necesitamos momentos de calma, de encuentro tranquilo con nosotros mismos y con nuestra Realidad última.

La jornada pasa muy rápida, las actividades se suceden vertiginosas, los horarios nos aprietan como un corsé: “A las 6 tengo que estar en…, a las 7 he quedado con…, a las 8 tengo que hacer…”

Y al final del día nos queda el lógico cansancio y el estrés, para comenzar el día siguiente con el mismo ritmo de vida.

Necesitamos un rato para nosotros solos con el Creador, un espacio en el que consciente y tranquilamente le digamos: “Aquí estoy, lléname de tu amor al comenzar el día”. (Sal 89) O en el que inventemos unas frases propias, un diálogo íntimo para expresar y comunicar en soledad.

Los que decimos que creemos, nos tenemos que desvivir para que ese Ser interior esté atendido, para que ese Huésped se sienta cómodo. En el amor, no podemos dar las sobras, tenemos que ofrecer siempre primicias.

Nuestro bienestar interno, que marca la pauta de nuestro bienestar externo, hay que cuidarlo, dedicarle un mínimo de tiempo, un cariño.

En nuestro interactuar con los demás, muchas veces acumulamos tensiones, cosas que sabemos hemos hecho mal, de un modo más o menos consciente, cargas emocionales no expresadas, pesos que se acumulan en nuestro corazón.

Necesitamos momentos de reflexión en los que cojamos esas cargas en nuestras manos, las pongamos en su justo sitio, y nos sintamos otra vez libres para respirar en paz.

Porque no somos máquinas. Todos tenemos un mundo interior que es el que manda. Todos necesitamos ser tratados con delicadeza, con ternura, para activar lo mejor de nosotros. Y si nos falta ese atención y esa mirada interna, no funcionamos bien.

En nuestros apretados horarios, también cabe hacer lo que Madeleine Delbrêl llamaba perforaciones: “perforar un pozo hacia esos pequeños instantes, huecos de tiempo que existen para todo el mundo. Nuestras idas y venidas, aunque sean tan breves como pasar de una habitación a otra, los momentos en que nos vemos obligados a esperar, son momentos de oración preparados para nosotros, en la medida en que nosotros estemos preparados para ellos.”

Todo nos invita a “estar-en-relación-con” si estamos abiertos, a punto para descifrar los mensajes. Cada nuevo día es oportunidad, nosotros sólo tenemos que estar atentos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Siempre me aporta paz leerte. Gracias Conchi. Besos. ANA