domingo, 6 de marzo de 2011

Somos decisivos


Somos decisivos en la vida del mundo, nuestro nacimiento cambia la historia, porque se nos ha dado la oportunidad de ser personas humanas. Por eso es muy importante nuestra actitud a la hora de aceptar la realidad.

Con tantos millones de seres humanos que hay, ¿cómo podemos decir que cada uno es imprescindible? Porque cada uno ha sido y es pensado por Dios. Nos mantenemos aquí gracias a su pensamiento continuado.

Tenemos que despertar a la evidencia de nuestra completa fragilidad, debilidad, y a la vez a la seguridad de que hemos sido pensados, diseñados por algo, para algo.

Nuestra actitud ante los problemas de cada día, tiene más importancia para la historia real del mundo que el desastre o la victoria de una guerra comentada por un telediario. ¿Y cuáles son los problemas de cada día?: la protesta ante un dolor de cabeza, un retraso del autobús, un compañero que nos fastidia, un familiar con el que hay que tener mucha paciencia, una enfermedad, una situación que no podemos manejar bien.

Lo más triste es sufrir a ciegas lo que nos ocurre. Y lo más esperanzador es sufrir con confianza, amando nuestro propio sufrimiento y poniéndonos en manos de quien nos lo ha enviado. También se podría decir que mejor aspirar a que no haya ningún sufrimiento. Pero esto es completamente imposible. Con el nacimiento viene nuestra carga de penas, de enfermedad, de disgustos.

Entonces ¿podemos sufrir con alegría? Claro. Si nos sentimos amados hasta el infinito, todo lo podemos impregnar de una alegría auténtica, con la que no pueden ni los penares, ni la enfermedad, ni por supuesto la muerte.

Ése es nuestro poder.

Ojalá nos sintiéramos como el árbol de la imagen, mimados por el sol, por la brisa, por el agua, por el paisaje. Aunque lleguemos a viejos, se marchiten las hojas, o se sequen las ramas, nada nos quitará el privilegio de haber sido alumbrados por la vida. Eso ya es motivo para dar gracias infinitas. No nos amarguemos por detalles insignificantes.


Entrega tus preocupaciones a Dios y confía.

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