domingo, 20 de febrero de 2011

Practicar eternidad


TAO: “Usa tu propia luz para retornar a la fuente de luz, eso es practicar eternidad.”

Mi vida es mi luz.

Usar nuestra débil vela humana, la luz de nuestro existir para iluminar el camino que nos lleva a la Luz.

Servirnos de nuestros propios sentidos y nuestro acontecer diario: sean problemas, sean logros, o éxitos o fracasos. Porque todo forma parte de nuestra persona-luz.

Y con nosotros mismos y en el sitio que nos toca estar tenemos que practicar eternidad. No vale cambiarse por otra persona ni hacer nada forzado.

A cada uno se le ha dado un tipo de existencia, o un tipo de luz. Y ésa es la que necesita, no otra.

A veces desearíamos tener la luz de los grandes creyentes, de los grandes santos, pero ésa no es la nuestra. Y como vivimos inmersos en la perfección de la creación: a cada uno se le ha dado en cada momento lo máximo, lo mejor. No puede ser de otra manera. Por eso nuestra alegría tiene que ser completa ya, en esta hora, sin esperar nada más.

No nos vayamos a las grandes hazañas, los hechos extraordinarios, lo que sucede raramente en la vida. No, es en nuestro momento a momento donde nos adiestramos como seres eternos ya.

En el momento en que cogemos nuestra vida en las manos y con ella damos gracias, estamos practicando eternidad. Y eso está al alcance de todos. Entonces notaremos que la paz se nos acercará un paso, eso quiere decir que vamos por buen camino.

A veces las grandes palabras se corresponden con acciones muy pequeñas. Por ejemplo: amor se corresponde con un beso; alegría… con una sonrisa; colaboración… con unos brazos abiertos; paz… con una respiración tranquila; practicar eternidad… con un cosquilleo en el interior.

La vida es así de sencilla, y si nos perdemos en florituras no apreciamos el valor de lo auténtico y no vemos el camino eterno que se abre a nuestro paso.

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