miércoles, 22 de septiembre de 2010

A veces


A veces, pasamos por el mundo

sin ver el norte,

ni oler perfumes,

ni oír las voces

que en el silencio nos acompañan.


A veces, andamos por la vida

sin alcanzar con nuestras manos el infinito,

ni percatarnos de la aventura

apasionante que emprendemos

al respirar.


A veces, estamos muertos

a lo humano y a lo divino,

y tenemos nuestros cuerpos sepultados

en las rutinas y en los horarios.


A veces no estamos hechos

ni de neuronas, ni de materia,

ni de suspiros, ni de deseos,

sino de piedra,

de dura piedra.


Y por caminos invisibles

y únicos,

llega de nuevo la mano

que nos despierta.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que gran verdad, a veces pasamos por la vida como si no fuera con nosotros la cosa. Pero entonces sin saber muy bien porque, fijamos nuestra atención y nos damos cuenta del milagro que está ocurriendo a nuestro al rededor y en nosotros mismos, la vida.

Gracias mamá.