domingo, 19 de abril de 2026

La sed


 Los seres humanos vivimos con sed, es difícil explicar esta sed, no hay palabras para definirla. Nos sentimos insatisfechos e incompletos, anhelamos hondamente ese algo que nos constituye y nos da sentido. Y por eso estamos permanentemente en búsqueda. El gozo de esa búsqueda nos lleva a continuar, siempre queremos saciar la sed, a toda hora, todos los días. Cuanto más bebemos más queremos, nunca estamos saciados.

Cuando vamos avanzando en el camino se van cayendo las capas artificiales que se nos han ido añadiendo a lo largo de los años, porque vamos tras la autenticidad y la honda alegría de un alma sencilla.

Es una suerte ir sedientos y hambrientos de lo esencial: la dicha y la paz. Sin ese pellizco interior que nos empuja a avanzar somos seres inertes, rígidos robots, sin la chispa que nos lleva a sentir y gozar.

Los sedientos vamos tras la verdad, tras la vida auténtica y experimentamos cada vez más paz, más amor, más alegría. Solemos tener una buena relación con nosotros mismos y disculpamos los errores propios y los ajenos. Todo esto se irradia de modo natural al exterior, igual que se irradia el mal humor y la tristeza, porque somos recipientes transparentes, en los que se ve por fuera lo que llevamos dentro.

Hay un momento en la vida en que dejamos de mirar y depender de lo externo y aprendemos a mirar hacia dentro, hacia esa fuente de la que solo brota armonía.

Ese manantial interior de amor es lo que somos, aunque lo hayamos olvidado. Y no deja de moldearnos y de darnos lo que necesitamos para alcanzar nuestro proyecto de vida, por el que estamos aquí.


La sed

  Los seres humanos vivimos con sed, es difícil explicar esta sed, no hay palabras para definirla. Nos sentimos insatisfechos e incompletos,...