Importancia de cuidarse uno mismo y de cuidar la tierra, porque son nuestra casa. En el cuerpo y en la tierra la vida generosa se hace entrañable y actúa irradiando siempre lo mejor, si no le ponemos impedimentos.
Tener cuidado supone actuar con delicadeza, con mimo y ternura, porque en nuestras manos está el tesoro de la existencia y conviene tomar consciencia de lo que hacemos con él.
Nuestra actitud de confianza en todo lo que sucede es el camino. Nuestro corazón esperanzado atrae la fortaleza que necesitamos. En cambio, la tentación del desánimo nos paraliza y nos estanca.
A lo largo del camino de nuestra vida puede ocurrir de todo, por supuesto. Pasamos por momentos de sequía o de oscuridad y otros de gozo. Y todo hace falta para nuestro aprendizaje, todo ocupa su lugar necesario y tiene un propósito.
El cuidado espiritual y personal es un proceso lento, no de resultados inmediatos, pero en cada paso conseguido no hay vuelta atrás, es un escalón que nos lleva a la siguiente etapa. No hemos de olvidarnos de que todo está bien orquestado y dirigido por aquello que tan solo es Amor, y que ocupa cada una de nuestras células, además de todo el universo.
La vida nos da infinitas oportunidades para la confianza y la alegría, enseñemos a nuestro corazón a saber reconocer esas ayudas. Digamos sí a la vida que nos rescata de la oscuridad en cada momento y nos renueva por dentro. Algo está naciendo en nosotros, es una nueva criatura. Cuidémosla.

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