Estamos aquí con la misión de ayudar al universo y a sus criaturas porque tenemos responsabilidad sobre todo lo que está a nuestro alcance, lo que llega hasta nosotros. Y la mejor manera de ayudar es facilitar la vida auténtica, no obstaculizar la buena energía que actúa en el mundo.
“El amor es sin porqué”. Cuando el amor es verdadero no espera nada a cambio. No es exigente ni posesivo. Nos hace libres en nuestras relaciones.
Es suficiente con que pongamos lo mejor de nosotros mismos en lo que hacemos, y no nos quedemos pendientes del resultado de nuestras acciones, no ser esclavos de alabanzas y aprobaciones. Actuar amorosamente sobre el mundo y cuidar la vida, nos hace sentirnos bien y experimentar la alegría de estar aquí.
“Estamos cargados de una energía que no es proporcional a las medidas del mundo: la fe que mueve montañas, la esperanza que dice sí a lo imposible y el amor que hace arder la tierra.” (M. Delbrêl)
En nuestra propia vasija transportamos oro puro, pero miramos para otro lado y andamos distraídos como si no sucediera nada trascendente en nosotros.
Poco a poco aprendemos que ya lo tenemos todo, que somos privilegiados recipientes de la única fuente de vida, por eso podemos amar y contemplar. Y todo cobra sentido.
Nuestra propia fragilidad nos hace comprender que todo lo recibimos como regalo, que somos pequeños cauces por donde circula un misterio de amor, de belleza y ternura, es decir, la melodía más honda de la creación.

1 comentario:
"El amor es un sin porque"
Basta que pongamos lo mejor que tenemos y poco a poco entendemos que ya tenemos todo, para brindarnos por entero.
Preciosa enseñanza Conchi.
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