domingo, 8 de febrero de 2026

Nuestra confianza

 


A veces se me olvida que no estoy sola, que soy una nota más en el pentagrama del universo, y que hay un director, una melodía y una belleza infinita en esta música donde se unen todas las voces y los cuerpos celestes del universo creado, no falta nada ni nadie en la divina orquesta.  

Todo está dentro de un corazón vivo, atento y enamorado. Por eso no podemos entender lo que nos quiere robar la alegría y la calma, como el mal, la violencia, el enfado. 

Nada ni nadie puede quitarnos nuestra confianza, es más fuerte que todas las tormentas que nos amenazan, es más honda que todo lo que pasa por la superficie del mundo. Y además es regalada, se nos da. No depende de nuestros frágiles esfuerzos por conseguirla. Es como una roca segura donde vamos agarrados, siempre necesaria, porque sin ella nos hundiríamos en el temor y estaríamos a merced de los vaivenes que trae consigo cada jornada de nuestra existencia.    

Es un regalo y también una apasionante faena cuidar nuestra confianza, imprescindible para ver la bondad que nos rodea y la ayuda que siempre recibimos. 

Por el contrario, cuando desconfiamos se interrumpe el flujo maravilloso de la vida, nos hundimos ante las dificultades, los amaneceres se vuelven sombríos y no vemos las bendiciones que incesantemente nos llegan.

A veces se me olvida que no estoy sola, que soy una criatura más en esta eternidad enamorada de su creación, en donde se sitúa este breve tiempo destinado, sencillamente, a dirigir la mirada hacia la luz, y a crecer en confianza y gratitud.  


1 comentario:

Mónica Inés Pretel dijo...

"A veces deme olvida que no estoy sola"
Gracias Conchi por ayudarme a recordar.

Nuestra confianza

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