domingo, 1 de febrero de 2026

Lo cotidiano


 Lo cotidiano es nuestro terreno, el que nos ha sido preparado desde el principio de los tiempos, en el que formamos nuestro modo de ser y escribimos nuestra historia.

En nosotros está la capacidad de ver las bendiciones de las que está llena la vida, y descubrir esos regalos, tantas veces disfrazados de aparentes casualidades. Cuando tomamos conciencia de las coincidencias afortunadas que se dan en torno a nosotros, vamos creciendo en gratitud y alegría. Esa es la única manera de crecer, no hay otra.

A lo largo del día podemos decidir sobre cómo queremos sentirnos, también cómo gestionar y responder a lo que nos llega. Lo importante es estar en marcha, la meta es el caminar de cada día, siempre con la intención puesta en aumentar nuestra propia paz, o lo que es lo mismo, la paz del mundo. Y eso sucede al mismo tiempo que hacemos nuestras tareas diarias o que conversamos con quien la vida nos pone delante.

Lo cotidiano está lleno de vida, es lugar de luz y de crecimiento, de aprendizaje y de encuentro, de búsqueda y de hermanos. Lo cotidiano es tierra sagrada preparada para nosotros, donde cada día nacemos de nuevo y aprendemos lo que necesitamos.

La vida espiritual es un alumbramiento, nunca separado del momento presente. Se trata, como decía Simone Weil, de “instalar un alumbrado permanente de eternidad sobre el paso de los minutos, independientemente de los acontecimientos que los llenen”.

Con esa nueva luz que nos alumbra, todo adquiere su auténtico sentido y se vuelve apasionante cada paso nuestro sobre esta tierra.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hermoso nada más cierto 🌹

Mónica Inés Pretel dijo...

"Lo cotidiano es mi terreno
Está lleno de vida, de luz
A lo largo del día decido"
Es tal cual, gracias Conchi

Lo cotidiano

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