domingo, 30 de marzo de 2025

Usar la bondad

 


Lo que no se puede medir o pesar puede ser mucho más importante que toda la realidad que vemos. Por ejemplo, cómo se mide ser luz, porque todos somos señales luminosas, llevamos dentro la energía infinita que todo lo sostiene.

Cómo se puede cuantificar la amistad, la generosidad o la bondad, que realmente son las cosas que cuentan en la vida, las que nos hacen personas. No le damos importancia a la trascendencia infinita que tienen, en cambio, valoramos o ponemos nuestra atención en lo que poseemos o en las cosas materiales.

Siempre es la hora para crecer y vivir con verdad en nuestro interior. Ahora es siempre el momento adecuado para cambiar y empezar a valorar lo que es importante. Y esto no es un tema secundario sino central y prioritario.

La bondad es la mayor grandeza a nuestro alcance, es poderosa y nada la puede frenar o tapar. 

Nuestra máxima experiencia espiritual consiste en amparar y cuidar al que está a nuestro lado, nunca es casual que la vida lo haya colocado ahí, está para algo.

“A mí me lo hicisteis”, es la frase clave que dice Jesús en el evangelio, lo que haces a los demás, a mí me lo haces. Esa es la brújula que nos indica el camino, es bien sencillo. No nos compliquemos con cosas secundarias, no nos vayamos por las ramas. 

Dar nuestro tiempo, amabilidad, nuestros dones y recursos ponerlos a disposición, entregarlos. Usar la bondad que llevamos incorporada, facilitar los caminos, tan solo eso. 

Eso que no se puede medir ni pesar es la obra maestra que hemos venido a realizar, para lo que estamos aquí.


domingo, 23 de marzo de 2025

Mi pequeña ofrenda

 


Mi máximo empeño lo pongo en construir mi vida, elegir actitudes, momentos de sentir hondo y entablar diálogo con todo lo que se presenta. Se trata de emprender la búsqueda de mí misma, y de lo que me está pidiendo cada situación. 

Esa faena me tiene apasionada, y cualquier material que me viene dado, me sirve y aprovecha, nada es inútil, nada queda fuera, ningún encuentro, ninguna nueva experiencia, tampoco ningún error o equivocación. Todo encaja en su lugar.

Para construir y dar sentido a mi vida siempre busco sintonizar con la sabiduría que ya está actuando y siempre me quiere enseñar algo. Yo no vivo aislada, funciono en grupo, en racimo, en pequeñas comunidades, familiares, de amistad, de trabajo, que me dan sentido de pertenencia, calidez y acogida. 

Formo parte de un conjunto, de una armonía infinita y amorosa. Además, provengo y estoy entrelazada con innumerables vidas anteriores y al mismo tiempo daré vida a generaciones futuras.

Cada una de las personas con las que me encuentro me añade algo necesario, entre todos formamos un mismo corazón, en un único organismo universal. Qué alivio y qué gratitud me invade ante tantos lazos de unión y de apoyo.

Puede que haya algunos que no lo quieran ver así, y que piensen que caminan en solitario por el universo, con cero ayudas. Eso es terrible, porque es todo demasiado grande, excesivo, fuera de nuestro entendimiento. Y se puede volver muy oscuro, incluso hostil si lo queremos ver así.

Yo no pretendo imponer mi punto de vista a nadie porque cada uno está en un tramo del camino, y tiene que recorrerlo, pasar etapas, abrir sus propias sendas.

A mí otras personas, encuentros y lecturas me han ayudado y yo pongo mi persona y mi pequeña ofrenda depositada en este recodo del espacio y del tiempo, por si sirve a otros.


domingo, 16 de marzo de 2025

Sí a la vida


 Algo tenemos que hacer para que “fluya como el agua la justicia y la honradez como un manantial inagotable”, como dice el profeta. Algo hay en nosotros que tenemos que dejarlo depositado en nuestro lugar. Traemos remedios naturales, abrazos por estrenar, depósitos de ternura, de buenas palabras y mejores intenciones. Todo eso que está en cada uno es para utilizarlo, porque hace falta la buena energía de ese manantial inagotable que todos llevamos para actuar en el mundo de tal manera que podamos respetarnos y cuidar unos de otros. 

La tarea de construir nuestra propia paz no tiene fin y esa misma paz hace grande nuestro mundo. Por eso, no digamos que no podemos hacer nada por solucionar los problemas que se presentan.

Estamos hechos con derroche de dones, entre ellos, el de ser agradecidos y ser capaces de bendecir la vida, de dar nuestro tiempo, nuestra amistad. El de ser generosos, y dar pasos de encuentro y diálogo. Hasta somos capaces de aceptar, incluso sin entender. Somos cocreadores y corresponsables en este planeta tan bello y tan amado. Todo en la vida es puro regalo, pura gracia.

El miedo es lo que nos paraliza y nos ata. Sin embargo, todo tiene un porqué y ocupa un lugar necesario en nuestra vida. No podemos desechar nada. “Permanece atento al miedo, obsérvalo, sin reprimirlo, sin huír, estate con él.” (Krisnamurti)

Nada hay más importante que cada momento concreto que vivimos en el que nos podemos maravillar de la infinita plenitud que nos habita y experimentamos el fluir de nuestra energía, nuestra agua, en forma de confianza y disponibilidad. En definitiva, en el que decimos sí a la vida.


domingo, 9 de marzo de 2025

Preguntas abiertas

 


Somos preguntas abiertas al universo, buscamos respuestas, soluciones, aclaraciones, en todo lo que nos sucede. Anhelamos seguridades en cada momento.

Dicen que es suficiente quedarse en las preguntas, vivir en ellas sin esperar respuestas definitivas y cerradas, porque no las hay. Estamos en el nivel más básico de aprendizaje, a ras de tierra. Y somos afortunados porque desde ahí solo hay un camino que es el de aprender y subir.

Lo que tenemos que aprender es el amor, que está ligado a la confianza. Necesitamos hablarnos, expresar con nuestras propias palabras lo que sentimos, que es lo mismo que orar. Esto nos hace sentir bien, es como llenar un hueco interior que siempre nos pide alimento del bueno, no se conforma con medianías, quiere lo mejor de nosotros mismos. Llenar ese hueco supone siempre, y en diferentes dosis, sentir paz y alegría.

Si damos con esa puerta interior, volvemos a buscarla una y otra vez, mediante ese diálogo con nosotros mismos, que es un encuentro a la vez que un bálsamo.

Algo quiere hacerse consciente en nuestra misma consciencia para hacer notar su presencia. Tan solo tenemos que dejarnos llevar, la vida misma nos dirige, nos lleva “a fuentes tranquilas y repara nuestras fuerzas”. Es lo que nos hace sentir más plenos y nos aumenta la capacidad de agradecer.

Esa Vida, que la podemos poner con mayúsculas, pasa siempre sanando, ensanchando nuestro espacio interior y haciéndonos más humanos. Con lo cual mejora la percepción que tenemos de nosotros mismos y del mundo, y nos hace más afectuosos y más relajados.

La interrogación que somos pone bendición y luz en nosotros mismos, porque nos abre a nuevas posibilidades y nos lleva a mirar con asombro y gratitud la novedad de cada día en el pequeño lugar que ocupamos.


domingo, 2 de marzo de 2025

Vivir en paz


 Algo transmitimos y sembramos al vivir, también recogemos otras siembras que son para nosotros. Cada día la vida me regala algo para encontrarme a mí misma y poder estar a gusto y en armonía conmigo y con todos. Lo que recibimos continuamente es un regalo: familia, amigos, encuentros…

Somos más que valiosos. No podemos dejar las riendas al mal humor o al enfado que solo nos perjudica a nosotros mismos. Es esencial cuidar nuestra propia vasija, ese recipiente que somos lleno de vida, en el que aprendemos a vivir en profundidad, pero también donde las preocupaciones y los miedos nos pueden tener encerrados entre unos barrotes imaginarios, que nos hacen vivir en tensión. 

Es nuestra faena necesaria liberarnos de las barreras que hemos puesto nosotros mismos. Tenemos tendencia a hacernos las víctimas y siempre pretendemos echar a los demás la culpa de lo que nos sucede. Lo cierto es que nunca hay culpa, porque todo es un proceso de construcción de cada persona y ahí todos podemos ayudar a todos.

La paz interior, siempre unida a la limpieza del corazón, es la confirmación de que estamos en el camino correcto. Por eso, cuando la perdemos iniciamos de nuevo su búsqueda porque ya no tiene sentido vivir sin ella, no podemos desviarnos de esa realidad que nos atrae y nos llena.

Escuchemos las palabras iluminadas de las grandes personas que nos dicen lo que tenemos que hacer: vivir en paz.

“Como fuente de energía y criterio de verdad, coloca antes que nada, aquello que te llene de la paz de Dios. Vive en paz, vive feliz” (T. de Chardin)


domingo, 23 de febrero de 2025

Amar la realidad

 


Todo contiene la vida, hasta las pequeñas piedras. Tenemos la misma composición que los astros, estamos hermanados con el universo, qué grandeza y qué belleza disfrutar de este regalo. Y aprender a ponernos a su servicio, a ser generosos y dar un hondo abrazo a este caminar humano, en el que tiene lugar nuestra aventura personal y comunitaria.

La vida está ahí para aceptarla y celebrarla. Es una escuela en la que tenemos algo que aprender, algo que superar, y en la que todo sirve para el aprendizaje diario, a través de multitud de pequeñas acciones y decisiones.

Qué importante mirar cada momento con cariño y gratitud. No por casualidad está ahí, algo tiene que trabajar en nosotros, aunque solo sea paciencia y aceptación.

No dirigimos, ni sabemos lo que conviene. Ignoramos tanto que mejor dejar todo en manos de la sabiduría que todo lo contiene y sencillamente dejarnos conducir por ella. Estemos atentos a la bendición de la vida que llega cada día hasta nosotros, dándonos nuevas oportunidades y ayudas. De este modo nos ahorramos tensiones y preocupaciones que nunca solucionan nada.

No olvidar que quienes caminan a nuestro lado tienen su propio proceso, no intentemos imponerles nuestro punto de vista, porque esto puede hacer difícil la convivencia.

Respirar hondo y relajarnos, aceptar nuestros errores, equivocaciones y fragilidad. Agarrarnos a la gratitud a cada momento. 

Admirar este mundo que es un asombroso milagro, amar la realidad y celebrar la vida como se merece, porque es nuestro tesoro.


domingo, 16 de febrero de 2025

Confianza esencial

 


Cuando la mente me lleva a cuestionar todo, los pensamientos se hacen los dueños y las preocupaciones se instalan. De este modo abandono el cuidado del momento presente que es lo único seguro que tengo, porque es mi realidad.

Por qué estar en lo que pasará o en lo que pasó. Por qué no centrarme en cada instante, en el que respiro, siento, camino. No es necesario más.

La sencillez de las pequeñas cosas, de los entornos cercanos donde me desenvuelvo, unida a la aceptación y la entrega, me trae el preciado mensaje siempre esperado y bien recibido que me dice que todo está bien y puedo confiar. 

Es una confianza esencial para poder vivir, que se me pega a la piel y transforma todos mis paisajes, también los interiores. Si no la tuviera me llevaría a la desesperanza de no tener ningún asidero de luz. Es mi refugio firme y seguro para transitar la vida, para que no me amenacen mis fantasmas personales, y poder sentir que el suelo está bajo mis pies.

Con el paso de los años todo se transforma en aprendizaje necesario para superar etapas y abrir espacios nuevos siempre de más luz y más calma, porque todo me lleva a una nueva manera de ser y de estar en el mundo. 

Una profunda corriente de energía me une a todo y a todos. Siempre tengo motivos para la alegría, para el encuentro feliz, para el abrazo. Atesoro momentos de paz. Busco y encuentro la manera de agradecer en todo. Y así van pasando los días, los años.


Usar la bondad

  Lo que no se puede medir o pesar puede ser mucho más importante que toda la realidad que vemos. Por ejemplo, cómo se mide ser luz, porque ...