domingo, 15 de febrero de 2015

El extrañamiento



Viktor Sklovskij introdujo en la literatura el término “extrañamiento”, lo opuso al automatismo perceptivo: “el objeto se encuentra delante nuestro, nosotros lo sabemos, pero ya no lo vemos”. Porque ha perdido su frescura original.
Se trata de convertir lo habitual en extraño, como lo visto por primera vez. El extrañamiento nos permite percibir de forma desautomatizada y remozada lo que está automatizado y redicho por el uso, por el hábito inconsciente.
Lo que se aplica en el campo de la literatura se puede ampliar al campo vital, porque el mundo interior nos fuerza a sentir, a no ser autómatas y nos exige a veces romper con las formas establecidas y buscar expresiones nuevas que nos lleven a caminar sintiendo la vida.
El primer efecto del extrañamiento es el asombro, porque miramos las cosas como si fuese la primera vez que entramos en contacto con ellas. Esto nos pone motivados y concentrados al máximo.
La vida tiene muchas sorpresas y actos de ternura con nosotros, que nos los perdemos si no estamos atentos, si pensamos que lo que sucede es más de lo mismo. Por eso conviene añadir ciertos detalles, adornar espacios, cambiar palabras, dar otro aire a lo que hacemos habitualmente, para que nuestros actos adquieran su frescura original, la magia de la primera vez. Y así podamos disfrutar.
Desde colocar una planta donde no la había a iniciar una conversación conmigo misma o con el objeto que tengo delante. Desde saludar al nuevo día o dejarte seducir por el cielo que está sobre tu cabeza. Es un buen método buscar cosas, palabras, situaciones que sean detonantes, que nos dejen descolocados y en actitud óptima de aprender, esto sucede cuando ponemos todos los sentidos en ver qué va a pasar ahora. Estar a la expectativa.
Aprovechemos lo que han inventado hombres sabios, es una enseñanza que podemos aplicar para transformarnos y crecer. Porque si no crecemos no estamos satisfechos.
Busquemos algo que nos haga estar alerta. Ya que estamos vivos que se note. No es un asunto superficial o anecdótico sino de la mayor importancia. Nos va en ello saborear la vida y encontrar momentos de emoción plena.
Que  nuestros días estén llenos de encuentros con los cielos que siempre nos acompañan. Que seamos creadores de milagros cotidianos que nos empujen a soñar.
Y con nuestra pequeña o gran sabiduría que ayudemos a la vida a realizarse siempre de la mejor manera posible.

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