miércoles, 6 de abril de 2011

El azar


Confía en el azar, no falla. Hay una intención que va delante de la nuestra, orientando nuestros caminos, arreglando nuestros problemas, cuadrando y armonizando el mundo.

Vamos a una librería, escogemos al azar un libro, es el que nos conviene.

Se reparten al azar los personajes de una obra, a cada uno le toca el que más le va.

Estamos encontrando una información para nuestro trabajo, y la encontramos por casualidad.

Si fuéramos plenamente conscientes de que el azar es Dios, dormiríamos a pierna suelta, sin la inquietud continua de qué pasará en un futuro, inmediato o lejano, qué haré en tal situación, elegiré bien mi carrera, mi trabajo, tomaré bien mi decisión.

Inquietudes de ese tipo nos invaden día y noche, somos un mar de dudas, tenemos pesadillas por ver si nuestra elección es la correcta.

Podemos hacer la prueba: elegir al azar, es decir, que elija nuestro Amigo por nosotros. No falla, hay un 100 por 100 de aciertos. Hagamos experimentos pequeños, si no nos atrevemos con los grandes: Hay que tomar una decisión, pongamos dentro de una bolsa papeles con las diferentes opciones y escojamos uno a ciegas. Lo que nos salga es lo que más nos conviene, sin duda.

Yo he hecho lo de entrar en una librería y escoger un libro al azar. También lo de abrir cualquier libro por cualquier página, y encontrarme con una frase que es para mí.

Recuerdo que en una reunión de amigas, por Navidad, escribí frases de felicitación y luego las repartí al azar para cada una de ellas. Cuando las leyeron, todas estaban asombradas de ver cómo lo que leían iba dirigido directamente a ellas. Para mí también fue una agradable sorpresa ver cómo cada frase había ido al destinatario que le correspondía. La que actuó fue la intención que está por encima de nuestras pequeñas intenciones.

Deja que sea el azar el que decida por ti y vive tranquilo. Ten confianza en que lo que te ocurra va a ser lo mejor, no puede ser de otra manera.

Los caminos pueden no ser rectos para nosotros, sí son rectos para Dios que es el único que tiene las cosas claras. A nosotros nos da igual que nos lleven por la calle de la derecha o de la izquierda, lo único esencial es sabernos guiados y sentirnos amados en cada momento.

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