domingo, 13 de marzo de 2011

Itinerario de esperanza


Qué bien tener una tarea por hacer, una ilusión por cumplir, un deseo por realizar, una sed por satisfacer.

Cuando saboreamos el amor, nos apetece tener más, nos sentimos avariciosos; cuando sentimos la alegría, queremos que ésta sea completa; cuando respiramos la paz, ya no nos conformamos con cualquier otra cosa.

Qué bien tener el corazón vivo y ardiente y sentirse tocado por los hechos y las palabras, sentirse empujado por los acontecimientos a ahondar en la belleza y en la dicha de nuestro auténtico interior.

Cuando te entusiasman las plantas o la cocina y te dan un manual de jardinería o de recetas, eres feliz sólo de pensar en abrir el libro y hojearlo. Lo mismo sucede cuando te apasiona profundizar en la vida interior y te dan un libro titulado: “¡Ojalá escuchéis hoy su voz!”, con unos objetivos y contenidos pensados por la Diócesis de Valencia para un proyecto que se llevará a cabo a lo largo de cuatro años, llamado Itinerario de Renovación.

Qué gozada tener por delante el descubrimiento de uno mismo. Puede ser una labor dura a veces, pero siempre apasionante, no aburrida ni secundaria, que afecta a todos los espacios en los que nos movemos, a todas las horas del día.

Qué bien que seamos llevados de la mano por quien sabe más que nosotros, por quien está más preparado, y que alguien nos allane el camino para encontrarnos con nosotros mismos y con la comunidad.

Qué bien que sea la gratitud nuestro motor, nuestra energía, nuestra razón de vivir, porque cuando tenemos ganas de dar gracias, nos sentimos felices y notamos cómo la fuente que nos acompaña, lava y sanea las zonas más oscuras o complicadas que siempre tenemos.

Qué bien que la semilla crezca por sí misma y sólo tengamos que abrir los ojos para contemplarla.

Qué bien tener un itinerario de esperanza.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Eres inagotable, hormiguita.
Cuando tengo un instante, te leo.
Besos