domingo, 12 de septiembre de 2010

Tal como creemos


Nos sucede tal como creemos. Si creemos que nos aman, nos sentiremos amados. Si creemos que nos persiguen, nos sentiremos perseguidos. Si creemos que el mundo es bueno, entonces nos llegará su bondad.
Lo que importa es lo que nosotros creamos: hay niños a los que sus padres aman, pero ellos, por cualquier circunstancia, creen que no les aman, la consecuencia es que no se sienten amados.
Todo está dentro de nosotros. Proyectamos fuera lo que llevamos en el interior. La luz que nos guía sale de nosotros mismos. Y con sólo cambiar lo de dentro, cambiamos el mundo.
Aunque seamos ignorantes del conjunto de fuerzas que nos envuelve, vemos que hay perfección en las galaxias, en la creación. Podemos asegurar que todo está bien medido y milimetrado. Por tanto ninguna persona o acontecimiento se sitúa a nuestra vera por azar. La gente que hoy veré a lo largo del día, es la que necesito ver. Nada está hecho a la ligera. Por eso digo a veces que me siento espectadora de mis días, como el que está en una butaca contemplando el desarrollo de la obra.
Y todo lo que sucede es a mi favor, porque estoy dentro de una atmósfera o de un universo que es y se llama Amor.
Se me ha concedido el privilegio de sentir ese Amor. Y pongo mi ilusión y mi vida en que pase ese mismo sentimiento a los demás. En contagiar.

¿De qué podemos tener miedo
si el Amor cuida de sus criaturas?

¿Qué no podemos emprender
sabiendo que la Energía universal
está a nuestro entero servicio?

¿Qué no podemos pedir de corazón
que tarde o temprano no se nos conceda?

¿Cuántas oportunidades
o cuántas vidas
vamos a necesitar para,
por fin, sentirnos dichosos?

Nunca es tarde.
Éste mismo es el momento
de abrir los ojos interiores con calma,
quitar las suciedades que nos tapan la luz
y nos hacen sentirnos personas de segunda clase,
abrumadas siempre por los problemas.


ES EL MOMENTO DE EMPEZAR
A SENTIRNOS AMADOS
HASTA EL INFINITO,
DE VER EL REGALO DE NUESTRA EXISTENCIA
Y EMPAPARNOS DE LA ALEGRÍA
QUE LLEVAMOS DENTRO.

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