domingo, 27 de junio de 2010

Diálogo con la vida


“Comenzar un diálogo consciente con la vida y con Dios.” Joann Nesser
Si digo “diálogo con Dios”, automáticamente imagino estar hablando con alguien con mayor o menor cercanía, pero situado fuera. Es el Otro.
Si yo dialogo con mi vida, no tengo la sensación de nada exterior a mí. Es hablar conmigo misma, con lo que me sucede, con todo lo que me toca, me llega, me conmueve, me hace sentir y reír o llorar, me hace ser lo que soy.

“Mantener un diálogo con lo más profundo de mí, que por mayor comodidad lo llamo Dios” (Etty Hillesum)
La Vida es lo que yo puedo conocer de Dios en esta tierra, y la tengo tan a mano que soy yo, con nombre y apellido.
“Un diálogo consciente con la vida” es mirar mi día a día con actitud de escucha, de aprendizaje, de aceptación, porque vivir es un mensaje que transporto sobre mis hombros, entre mis costillas, con mi respiración. En mi mismo ser.

Es muy relajante y muy enriquecedor intercambiar unas palabras con mi vida, mirarla a la cara, poner una mínima distancia con ella, para verla bien, para tratarla con mayor ternura, para practicar el perdón conmigo misma, para hacer brotar la gratitud en todos mis espacios humanos.

Una vez más insisto en lo conveniente de explorar nuevas expresiones que nos aproximen a nuestra única realidad, que es la vida divina que somos.

Vamos a romper el lenguaje en mil pedazos, para que broten palabras nuevas, que nos hagan saborear las cosas con otros ojos, con otro ritmo, con otro tono.

“¡Oh Dios! ¡Oh Yo! ¡Oh Tú!” ( del místico sufí RUMÍ)

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