No somos tan originales como creemos ser, porque a lo largo de la historia todo ha sido dicho ya, todo está escrito. Las alegrías y las tristezas, la búsqueda y las emociones de todo tipo, ya han sido vividas en otros corazones. Aparentemente somos copias humanas, repetimos patrones.
Sin embargo, cada momento es nuevo y revolucionario, ahí se nos revela el misterio, y ya no hay vuelta atrás porque llega hasta nosotros para darnos la luz necesaria y que hagamos nuestro camino personal con confianza y entrega, sin dejarnos contagiar por el ruido del mundo.
Cuando nos damos cuenta que hemos sido alcanzados por los rayos generosos de la vida, todo lo que sale del corazón no es otra cosa que canto y plegaria, gratitud y alegría, porque vemos que todo está guiado por una única intención, ayudarnos a continuar en el camino que nos abre a la esperanza, y tender la mano a tantas personas que, no por casualidad, nos acompañan.
La misma fuerza del universo nos impulsa y se expresa en nuestra naturaleza, igual que lo hace en cada brote y cada flor. No somos conscientes de nuestro poder, nos infravaloramos por la educación recibida. “Si tuvieras fe como un granito de mostaza…”
Necesitamos emocionarnos con lo que tenemos: con cada momento de unión, de amistad, cada gesto de bondad, tantos detalles y encuentros afortunados. Porque si la vida pasa sin que nos enamore, de nada sirve el haber nacido.
Estar atentos y aprender a cambiar nuestra mirada para que podamos disfrutar de la grandeza de la vida que se manifiesta en cada jornada vivida, que ha sido especialmente preparada para nosotros desde una voluntad de amor.

2 comentarios:
" No somos tan originales como creemos, sin embargo cada momento es nuevo y se nos revela el misterio"
Que buena reflexión Conchi.
Publicar un comentario