domingo, 24 de julio de 2016

Gratitud (2)



Proverbio chino: “Cuando bebas agua, recuerda la fuente”. Yo añadiría: “y muéstrale tu agradecimiento”.
Ser agradecido no es la gratitud que se muestra en momentos puntuales sino que es una manera de vivir, en la que se agradece todo, desde el ancho mar hasta el aire que respiramos, desde momentos de crisis hasta las dificultades con las que nos vamos encontrando. Todo.
Porque si agradecemos solo lo que nos sale bien, nos quedamos a mitad de luz, y no hemos llegado a entender que todo en la vida sirve y contribuye a nuestra formación y a nuestro verdadero nacimiento. Ninguna piedra del camino, ni la más molesta, está colocada al azar.
Dice Lao-Tsé: “El agradecimiento es la memoria del corazón”. Es decir de nuestro centro vital, ese que los japoneses sitúan en el vientre: hara.
Si nos habituamos a ser agradecidos, lo que supone no estar en la queja y la protesta continua, algo va floreciendo en nosotros sin que nos demos cuenta, nos va naciendo un nuevo ser envuelto en armonía y dicha. Y conquistamos espacios de paz.
Hay que entrenarse y practicar agradecimiento. Tenemos muchas ocasiones a lo largo de la jornada. También tenemos el modelo de muchos seres humanos que lo han conseguido, miremos hacia ellos.
La gratitud tiene mucho que ver con la humildad de aquel que nada exige y todo lo disfruta. Del que no se cree superior ni pone distancia ante la realidad. Del que se baja del pedestal de la autosuficiencia y el engreimiento y dice: amén.
Es una aceptación gozosa del hecho de vivir. Esta actitud nos cambia la vida.

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