domingo, 7 de mayo de 2017

Sentirse amado

Somos pequeñísimos seres con un corazón de infinita profundidad. Somos personas ancladas en un espacio y a la vez con alas. Débiles y poderosos. Barro y luz, al mismo tiempo.
Enorme es nuestra dicotomía, pero no somos nosotros quienes hemos creado este experimento de amor en el que nos movemos. Nuestra parte es contemplar, aceptar, disfrutar. Y añadir a la existencia nuestra propia aportación, porque somos creados creadores.
No podemos comprenderlo todo, o mejor, no entendemos nada, esa sería nuestra mejor definición. Nos sentimos más cómodos cuando damos prioridad al corazón. Entonces, seguimos sin entender, pero ya no nos importa, caminamos confiados.
Y ante las grandes preguntas: la muerte, el mal, las injusticias, el paraqué de todo… nos quedamos sin respuesta. Y nos agarramos a los grandes mensajes: “Yo estaré con vosotros”. “Todo estará bien”. “No tengáis miedo”.
Con ese empujón de confianza, seguimos caminando, sin entender, pero sintiéndonos amados. Esa es la piedra preciosa: sentirse amado, por la que uno vende todo cuanto tiene. Ese es el tesoro que custodiamos en nuestras entrañas. Es nuestra única luz.
No hay diferencia entre unos seres humanos y otros. Solo que unos lo saben y otros no, es decir, tener mayor o menor consciencia.
La consciencia de ese tesoro provoca cambios en mí, me vuelvo un instrumento de esa luz que me utiliza para sus propósitos de amor. Por tanto, yo también me convierto en enamorada. La ternura divina se adueña de mi corazón.

Aunque sigo siendo débil, ignorante y pequeña, sé que el Amor más grande dirige mi vida. Estoy a salvo.

1 comentario:

José María Simón dijo...

El Amor dirige mi vida porque somos amor. Estamos hechos así y cuando amamos, somos.nosotros mismos