miércoles, 5 de abril de 2017

El mayor tesoro

Si yo comunico calma a los demás estoy compartiendo mi mayor tesoro.
El yo más interior de cada uno es una auténtica joya de paz y dicha, un regalo que recibimos y tenemos que cuidar. Suele ser frecuente que lo tengamos tapado por conflictos y asuntos superficiales. Es faena nuestra de por vida despertar los sentidos interiores y descifrar las señales que nos anuncian que estamos llegando.
Para acceder a lo que nos hace vivir con intensidad y entusiasmo tenemos que ensanchar el corazón: acoger y aceptar de buen grado todo y a todos, no ensuciar nuestro mundo ni empequeñecer nuestras relaciones, todas son experiencias de aprendizaje a nuestro servicio. Abrir espacios de ternura y de compasión. De cercanía y de confianza. Ese es el camino.
Es agradable el viaje cuando anhelamos el destino. Pasaremos por baches y pruebas hechas a nuestra medida, no mayores. Cruzaremos torrentes revueltos y momentos de oscuridad, pero nuestro lugar íntimo es la sagrada paz y el gozo. El fondo de nuestro océano siempre está en calma y plenitud. Ahí es donde habitamos.
Normalmente vivimos en la superficie, fuera de nosotros mismos, de nuestro centro. Necesitamos estar atentos y cultivar la quietud. Para ello la relajación y la meditación nos pueden ayudar mucho. Centrarnos en los sentidos, en las sensaciones y… respirar. Nada más. El método es sencillo, las resistencias muchas.

Es en esa quietud donde encontramos nuestra verdad, la que nos hace humanos, la que se mezcla con el misterio divino y nos deja asombrados, agradecidos, sin palabras.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por cada uno de tus mensajes. Son indispensables.

El método es sencillo, a por él.

Te quiero mamá.

José María Simón dijo...

Es verdad, son muy nutrientes estos mensajes que tienen su punto de realismo para darse cuenta