miércoles, 15 de marzo de 2017

Un corto viaje

Me gusta coleccionar frases que son faros en mi caminar. La última que me ha llegado es la moraleja de un relato que dice: “Nuestro viaje juntos es tan corto que no es necesario discutir por insignificancias.”
Cada vez tengo más claro que nuestros auténticos maestros son los que nos crean dificultades. Las situaciones conflictivas nos permiten formarnos en profundidad y buscar lo esencial y más puro que hay en nosotros mismos.
Si de dentro me sale ansiedad o rencor, es la señal de que algo tengo que sanear. Siempre mi meta es la paz, y ahí es donde tengo que emplear toda mi energía. Pensar en lo efímero de la vida y de las relaciones me ayuda.
Realmente esta existencia es un viaje en el que vamos descubriendo los tesoros que transportamos en nosotros mismos. Y es precisamente en los conflictos donde tenemos ocasión de sacar a la luz los dones recibidos.
La parada para apearnos de este viaje siempre llega pronto, por eso es mi elección disfrutar y encontrar el buen sabor de cada pequeño recorrido y practicar a toda hora el agradecimiento, que es la puerta del cielo aquí en la tierra.
Si consigo viajar en armonía y alegría con los que me acompañan, entonces mi vida espiritual estará a salvo y habrá merecido la pena este viaje.
Mi mayor responsabilidad es cuidar esa vida interior, porque lo que yo doy al mundo, este me lo devuelve. Mi faena es seleccionar lo mejor de mí para entregarlo como ofrenda y después recibirlo como regalo.
“La gente cariñosa vive en un mundo con cariño. La gente hostil vive en un mundo hostil. El mismo mundo.” (Dr. Wayne Dyer).


1 comentario:

José María Simón dijo...

Predicadora en el desierto, lograrás sembrar fe y amor porque lo tienes