miércoles, 29 de marzo de 2017

El mismo Cuerpo

El Papa Francisco en la Exhortación Apostólica “Amoris Laetitia”, cap. V, nos dice: “Quien se acerca al Cuerpo de Cristo, no puede al mismo tiempo ofender este mismo Cuerpo provocando escandalosas divisiones y discriminaciones entre sus miembros.”
Todos formamos parte del mismo Cuerpo. Nuestra energía recorre nuestras venas y también las del universo. Junto con esa energía viene y va el amor, la alegría, la paz. Lo que das vuelve a ti.
Limpiar los caminos interiores repercute en todo mi mundo, porque no hay dentro y fuera, solo universo.
Cuando yo amo, lo hago con el único Amor que existe, no hay dos. Es el Dios-Amor manifestándose. Y mi dicha forma parte de la misma Alegría verdadera que lleva en sí la existencia.
Hay un proverbio que dice: “La comunidad de los vivos es el carruaje del Señor.” Todo es manifestación divina.
Todos estamos hermanados hasta el infinito porque brotamos de la misma fuente, la misma intención.
Entre todos formamos ese carruaje visible que transporta lo que es invisible y nos trasciende.  Lo más extraordinario es que todos somos diferentes y únicos, eso lo experimentamos muchas veces. Cada uno tiene algo original que aportar, solo tenemos que llegar a ser lo que verdaderamente somos. Y para ello formarnos, quitar impedimentos, aprender libertad y ser valientes para defender el tesoro que llevamos en nuestra persona.
Nos iguala esa sed de infinito. Para calmarla no siempre andamos por caminos adecuados, también nos equivocamos cuando nos centramos en nosotros mismos y  aspiramos al éxito y la abundancia como única meta.
Si nos ayudamos unos a otros, ese Cuerpo al que pertenecemos adquiere su pleno sentido.

Poner nuestra intención y energía al servicio de todos es la máxima sabiduría que podemos alanzar.

1 comentario:

José María Simón dijo...

Todos somos diferentes y únicos