miércoles, 22 de febrero de 2017

Qué sale de dentro

Cuando nuestro interior se vacía de superficialidades y añadidos, entonces queda el universo-amor todo entero y nos sentimos bien.
Hay ayudas para llegar a ese vacío habitado que somos, por ejemplo practicar bondad y paciencia. También meditar la vida y mirarla amorosa y compasivamente.
Vamos a quitar culpas, mías y tuyas. Apartar rejas y barrotes, porque somos de tamaño infinito, sin medida ni límites. Llevamos en nosotros todas las posibilidades y cualidades.
Esa posibilidad de que todo se realice es nuestra raíz divina. Y no nos hagamos problema sobre el cómo vamos a llevar a cabo nuestro proyecto personal, porque la vida ya nos va abriendo los caminos que necesitamos. Solo tenemos que mirar atentamente para verlo.
El corazón sincero y compasivo siempre nos indica qué es lo que tenemos que hacer. Ese corazón es el que tenemos que cuidar.
Hay un relato que dice que de la naranja exprimida solo puede salir jugo de naranja, porque eso es lo que hay dentro. Qué sale de mí cuando la vida me aprieta, es decir, cuando vienen los conflictos. Se trata de hacer limpieza interior para que ante las dificultades de la vida, de mí solo salga buena intención y buen hacer.
Yo elijo mi modo de estar en el mundo. Yo permito que la bondad que ya está en mí salga o quede tapada por egoísmos o rencores.
Dice Jesús: “¡Para el que cree, todo es posible!”. Pero no nos acabamos de creer la fuerza que tenemos para encender el mundo con ese fuego, o energía, que pasa a través nuestro.

A veces recibimos reprimendas del Maestro: ¡Gente de poca fe!. Tomo para mí las palabras del Evangelio: Yo creo. ¡Ayúdame a creer más!

1 comentario:

José María Simón dijo...

Meditar la vida y mirarla amorosa y compasivamente