domingo, 4 de diciembre de 2016

Todo relacionado

Es increíble cómo está todo tan relacionado. Si meditamos, cultivamos nuestra interioridad y hacemos sitio para el agradecimiento: dejamos espacio para la bondad, esto se refleja en nuestro cuerpo, las endorfinas, que son las hormonas de la felicidad se despiertan, nos unimos a los que nos rodean, expresamos afectos que nos benefician, somos vehículos de compasión, nos preocupamos por los otros, somos amigos de nosotros mismos, dejamos atrás la indiferencia y nos abrimos de un modo cálido a todo lo que nos va llegando.
Además nos relajamos, aprendemos a conocernos y aceptarnos tal como somos, y experimentamos momentos sencillos de saborear el aquí y el ahora.
Todo son ventajas en ese pararse y mirar con ternura. Esto se parece a lo que llaman: Stop, look, go. Es decir: Para, mira y anda, igual que cuando cruzamos una calle. Primero parar, aunque sea unos momentos, para mirarte, después de esa toma de consciencia se pasa a actuar, ir.
Vamos acelerados, con mucha prisa porque tenemos demasiadas cosas que hacer. Y cuanto más corremos más cosas nos perdemos.
En cada momento tenemos la oportunidad de disfrutar y respirar agradecidos, incluso cuando se nos amontona la faena. Hay que estar atentos y dar importancia a lo que es importante. Nada más.
Nuestra faena es ese poner atención sobre el momento presente para poder agradecer lo principal: que estamos aquí y somos amados, incluso mimados.

Lo que conseguimos para nosotros, lo conseguimos para el mundo. Si meditamos, tenemos calma y somos agradecidos, nuestro mundo será mejor.

2 comentarios:

Raquel Serrano Oliva dijo...

Me encanta como tus palabras son un vehículo para acercarnos, con tanta ternura, a nuestro centro. Y desde ahí, para levantar la mirada confiados y agradecidos.
Gracias de nuevo.

Raquel Serrano Oliva dijo...

Me encanta como tus palabras son un vehículo para acercarnos, con tanta ternura, a nuestro centro. Y desde ahí, para levantar la mirada confiados y agradecidos.
Gracias de nuevo.