miércoles, 12 de octubre de 2016

Rezo para mí

Dice Marcel Lègaut: “Todos los comportamientos (palabras y gestos) que expresan la plegaria no tienden a que Dios esté informado sino, más bien, a que el hombre, gracias a ellos, camine hacia más ser, que es, propiamente, ponerse en relación con Dios.”
Se trata de ser más persona y tener conciencia de ello. Por eso, no rezo para Dios, rezo para mí. O mejor, Dios reza en mí para que yo me realice y abra los ojos a mi Realidad que también es la suya.
Nosotros no podemos creer en nada pero el Ser sí que cree en nosotros, por eso nos ha dado un soplo de su misma vida y nos mantiene en él. Algo quiere para nosotros.
Nosotros hablamos con palabras y con gestos pero hay otro lenguaje que expresa mucho más, es el del silencio y el asombro. El de ser sencillos y amar y confiar a pesar de todo, porque lo esencial no es lo que decimos sino lo que ya somos.
Que no se nos apague la mirada y no se nos acostumbre el corazón, para que cada día sea el primer día y cada persona sea un encuentro con lo más sagrado.
Hago mía una oración que he escuchado hoy: “Haz de mí quien tú esperas”.

Sigo rezando para mí diciendo: que se me cierren las sendas que no me conducen hacia el huésped que me habita y me ama con inmensa ternura. Que se me rompa el corazón si no amo con esa misma ternura a mis hermanas y hermanos. Que así sea.

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