miércoles, 10 de agosto de 2016

Personas



Persona: acogedora, cercana, profunda, sólida, humana.
Si la persona no acoge, se queda en la distancia y en la superficialidad. Si no es firmemente humana, algo esencial le falta, está lejos de su realización plena.
Conocemos muchas personas con esa plenitud de vida, con esa cercanía y alegría en el vivir, también conocemos algunas muy distantes y cerradas en sí mismas.
Ser acogedor y hospitalario es la regla número uno de la convivencia humana. Eso lo tienen claro los musulmanes. En el momento que entras en su casa eres más importante que su propia familia. El otro día, con un grupo de amigas, fuimos a visitar una mezquita. No nos esperábamos el entrañable recibimiento, la alegría del encuentro, incluso la comida y bebida que nos habían preparado. Nos dieron una lección de cómo hacer un mundo humano.
Quedamos en que nos devolverían la visita. No hay separación entre las religiones ni entre personas porque una sola es la paz del corazón. No tenemos que fijarnos en las personas enfermizas que distorsionan el sentido de todo y hacen daño en nombre de la religión.
Todo aquel que viene es enviado por alguien para que se encuentre conmigo, en su nombre. Tengo que agradecer y preparar ese recibimiento. “La persona que llega es la persona correcta” dice una ley de espiritualidad. Todas las personas están para hacernos aprender y sacar lo mejor de nosotros. Quién lo diría, con las dificultades que tenemos con determinadas personas. Pero esas dificultades sencillamente están en nosotros, nada tiene que ver la otra persona.
Los problemas surgen en nosotros y también se arreglan dentro de nosotros. Los demás son una excusa para echarle la culpa a alguien de lo que no tienes resuelto interiormente. Ese “por tu culpa” que tanto nos gusta decir, lo deberíamos cambiar por “gracias a ti”, porque todo nos ayuda a formarnos y aprender.

2 comentarios:

Raquel Serrano Oliva dijo...

Como siempre, palabras sabias llenas de luz que guían.
Gracias una vez más.

Raquel Serrano Oliva dijo...

Como siempre, palabras sabias llenas de luz que guían.
Gracias una vez más.