domingo, 31 de enero de 2016

En conexión



No nos podemos imaginar lo que significa un amor infinito, ni un universo repleto de estrellas y no acabamos de entender tanto derroche de belleza a nuestro alcance.
La palabra “belleza” es de origen sánscrito y significa: “el lugar donde Dios brilla”. Bien podemos decir que la belleza todo lo impregna, y siempre la puedes ver porque él brilla en todo lo creado.
Nos complicamos un poco la vida cuando queremos averiguar el cómo, dónde, cuándo, qué. Cuántas veces los métodos de autoayuda son métodos de confusión porque se basan en conseguir éxitos, cuando la vida es una mezcla de éxitos y fracasos, y hay que saber gestionar adecuadamente tanto unos como otros, para no quedar estancados en ellos.
Cómo compaginar la belleza con los momentos caóticos que todos tenemos. Qué hacer para sabernos inmersos en ella, suceda lo que suceda.
La belleza de la vida existe, por su propia cuenta, con independencia de nuestras batallitas, de nuestros cambios de humor. En todo lugar y tiempo brilla, mejor que demos pasos para enterarnos y disfrutarlo. Ser testigos alegres y comunicarlo a los demás. Eso hace falta en nuestro mundo de caras serias y conflictos continuados.
Dentro de un amor infinito vivimos. Cuando empezamos a relajarnos y confiar totalmente en él, vemos los pequeños y grandes detalles que la vida nos regala. Vemos cosas nuevas que antes nos pasaban desapercibidas. Entonces nos entran las ganas de agradecer y nuestra mirada agradecida es la misma mirada de Dios, porque existimos en perfecta conexión con él.

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