miércoles, 21 de enero de 2015

Despertar del sueño



La vida puede llegar a ser un sinsentido o una profunda experiencia interior.
“Ya es hora de despertarnos del sueño. La noche está muy avanzada y se acerca el día. Por eso, dejemos de hacer las cosas propias de la oscuridad y revistámonos de luz, como un soldado se reviste de su armadura”.
No nos dejemos llevar por las rencillas, por las tonterías, envidias y nerviosismos, es decir, por la oscuridad. Y revistámonos de luz.
Es la hora de disfrutar, sonreír, relajarse, vivir en positivo, enamorarse de los paisajes, conversar con nosotros mismos, derrochar ternura, ser libres.
Es el tiempo de ir desaprendiendo prejuicios y creencias y dedicarnos sencillamente a amar.
Todos nos sentimos llamados a esta revolución interior, porque todos giramos en torno a la luz.
No nos aferremos a lo que es superficial, porque nada es inamovible, lo que en esta parte del mundo se hace de una manera, en la otra parte del mundo se hace de modo totalmente distinto. Incluso lo que hace unos años eran certezas o dogmas, hoy no sirven. Por ejemplo en el terreno de la educación o de la medicina.
Despertémonos del sueño del temor, la separación, la desconfianza y las ataduras. Es hora de relajarnos y caminar hacia esa experiencia vital para la que estamos aquí. Es el momento de la alegría. Es el instante único de dejar salir palabras agradecidas, que son farolillos de luz para el mundo.
Si no somos felices en este momento, no lo seremos nunca. No esperemos a que los acontecimientos cambien, a que se solucionen los problemas, porque luego vendrán otros, y siempre tendremos motivos para quejarnos.
Sí, si no soy feliz ahora, no lo seré luego. Ya tengo en mí mismo lo que necesito para mi realización. Ya lo tengo todo, ahora, independientemente de lo que está sucediendo a mi alrededor. Y lo que manda es lo de dentro.
Ser feliz es una elección, para ello tengo que despertar del sueño de que estoy sola, abandonada, en un mundo hostil, en un universo extraño.
Elevarme sobre los vaivenes diarios y sentir y ver que Todo está a mi favor, que lo que me sucede es para bien, tanto los éxitos como los fracasos.
La sed o el hambre que llevamos instalados en el corazón como seres humanos que somos es lo único imprescindible.
Hambre de Bondad. Sed de Amor.

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