domingo, 7 de octubre de 2012

La armonía del mundo


La armonía del mundo pasa por nuestra mano. Con nuestra vida contribuimos a crear espacios de paz.

¿Cómo puedes protestar contra las guerras y las situaciones de injusticia, y a la vez, en tu propio ambiente, no hablarte con tu cuñado, tu vecina o tu suegra?  Es una contradicción que se da con muchísima frecuencia. Tú dices: “pero es que esas personas tampoco me hablan y me hacen la vida imposible”. Pues da tú el primer paso y todos los que haya que dar. Todo se puede arreglar, o al menos poner los medios para que en un futuro se arregle. Reparte bondad y sonrisas y buen hacer, después espera y confía, porque lo que tú tenías que hacer, ya lo has hecho, tu parte está saneada.

Te sorprenderás de ver cómo en todo momento, cuando das bondad recibes bondad.

A veces se oye decir: “mis hermanos no me hablan porque yo he recibido una herencia y ellos no”. Si ese es el motivo, reparte esa herencia entre ellos y consigue que vuelva la armonía a tu familia. Porque es más importante que te lleves bien con todos y haya paz en tu hogar, que unas posesiones materiales. Aunque quizá esa persona prefiere la herencia a la armonía, entonces tiene lo que se merece.

No importa si uno tiene razón o no, porque la única razón que vale es llevarte bien con tu hermano, que no se rompa la paz.

El motivo económico, el dinero, es la principal fuente de discordia en todas partes.

Leí en una ocasión un relato real, lleno de sabiduría. Un chamán, allá por las tierras de Siberia, recibe a veces la visita de gente que viene desde cualquier parte del mundo en busca de su consejo. El chamán vive en una aldea donde solo hay tres familias, la suya y dos más.

Por su asesoramiento, él cobra una cantidad que reparte a partes iguales entre las tres familias. Así nunca habrá entre ellos problemas por el dinero, ni agravios comparativos: “a ti te va bien y yo vivo en la miseria”. Y cuando venga alguien a consultar al chamán, todos se alegrarán porque su beneficio es repartido entre todos.

Sabiamente ha eliminado los problemas de envidia que ocasionaría el que él ganara mucho, y los otros nada.

Me parece un ejemplo maravilloso de cómo se pueden solucionar los problemas antes de que lleguen.

Trasladado el ejemplo a nuestro ambiente, sería como si cada uno de nosotros compartiera el sueldo con alguien que está en el paro. Totalmente eficaz, pero sumamente difícil de hacer.

Conclusión: persigue la armonía, en cualquier circunstancia. Si para ello tienes que renunciar a bienes materiales y dárselos a los que te rodean, pues adelante.

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