domingo, 13 de junio de 2010

La escritura


“El no saber sabiendo es la característica de la poesía. El poeta se sorprende de lo que escribe y se entera de lo que le pasa leyendo lo que escribe.” Juan Gelman
¡Es totalmente cierto! Me entero de lo que me pasa cuando releo lo que he escrito.

Mi inicio en la escritura ha sido un tanto raro. A los 56 años empiezo, de repente, a escribir poesías. Muy pocos meses antes había muerto mi marido, mi compañía. Yo nunca había tenido intención ni deseos de escribir. En una de los primeras poesías, digo: “Tú te has convertido en poesía para vivir conmigo.” Es lo más probable.

Es muy extraño. Cuando me pongo a escribir ante la página en blanco, no tengo ni idea de lo que voy a poner, y lentos, pero seguros, van apareciendo pensamientos o palabras en mi cabeza, a los que atrapo rápidamente. Es el borboteo de una fuente en mi interior. No dudo nunca de que lo que escribo me lo dictan. A veces, me quedo parada sin saber cómo continuar, entonces me dirijo al misterio y le digo: “si tú no me lo dices, no sé cómo seguir.” Y me vuelven a brotar las palabras necesarias para llegar hasta el final.

También rodea a lo que escribo una serie de “coincidencias providenciales”: una frase que leí, un comentario, una cita de un libro, que redondea en su punto justo lo que estoy contando. Son demasiadas casualidades, está claro, Alguien se ha empeñado en que escriba y me apunta al oído el texto, de principio a fin.
Ese mismo Alguien está queriendo enseñarme a vivir, ¡a mí y a todos, por supuesto! Quizá otros no se dan cuenta, yo sí.

Lo que voy a decir va a sonar increíblemente vanidoso, pero ahí va: yo soy mi más ferviente admiradora, me encanta lo que sale de mi corazón y de mi teclado; me deja con la boca abierta, emocionada, agradecida.
No es mío, sólo yo lo sé, y ahora lo hago público.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Te admiro, hormiguita.

Anónimo dijo...

Tu corazon sangro tanto q se convirtio en cascada de luz y te habristes a la poesia , tu dolor es tan inmenso q toca tu alma. Humilde opinion de quien te quiere